Hoy escuché al periodista Jorge Lanata en Radio Mitre comentar el tema del "Lenguaje inclusivo" y leí el artículo de La Nación de Natalia Blanc "Un nuevo rol...". Pongo entre comillas "lenguaje inclusivo" porque para mi la discusión del tema del "lenguaje y el género" es algo completamente distinto que hablar del "lenguaje inclusivo" en Argentina. Son dos fenómenos diversos y me parece que el debate de los intelectuales no tiene en cuenta esta diferencia.
"Lenguaje inclusivo" en Argentina es un fenómeno que nace de una intención político electoral y no de un debate de género. Se desarrolla paralelamente a una serie de leyes y debates relacionados con el género: ley de matrimonio homosexual, ley de aborto, debates sobre la asignación de subsidios y jubilaciones a las mujeres, ley sobre la identidad de género, etc. Si bien estoy de acuerdo con muchas de estas leyes no puedo negar que la mayor parte de las iniciativas legislativas, respondió a un cálculo electoral y no al resultado de una reflexión social*. Tanto es que se ha llamado "lenguaje inclusivo" a una serie de modificaciones poco meditadas y burdas de la lengua.
Independientemente de la motivación, el problema del "lenguaje inclusivo" hoy en Argentina tiene dos características que son típicas de la mayoría de los debates políticos de los últimos años: es de bajísima calidad y se plantea en términos divisivos y violentos. ¿Realmente tenemos que discutir si decir "el equipo y la equipa" es inclusivo o innecesario? ¿Qué tiene que ver la palabra "sujeta" con la reflexión sobre el género y el lenguaje?.
Estoy de acuerdo con el doctor Guillermo Jaim Echeverry de la Academia Nacional de Educación en que es confuso. Y no digo que es confuso porque es muy largo decir "Señores y señoras", es confuso porque cuando decimos "todes" estamos expresando una posición política precisa, pero cuando decimos "todos" podemos expresar un posición política, una posición moral, una posición académica o técnica o una completa ausencia de posición sobre estos temas. Cuando la vicegobernadora del Chaco mencionó a su equipa, no estaba solo usando en forma incorrecta la lengua española o haciendo el ridículo ante los ojos de muchos de nosotros, sino que le estaba diciendo a su partido que ella le es fiel. Cuando la Academia Nacional de Educación calificó como "innecesario" el uso del "lenguaje inclusivo", no sabemos qué quiso decir exáctamente: que es de la oposición, que no le gusta la declinación "equipas", que es técnicamente incorrecto decir equipas, que no sabe qué significa (y no quiere preguntárselo a la vicegobernadora). La lengua se vuelve confusa e imprecisa.
En Italia formo parte de un grupo que discute sobre temas de género y lenguaje. En este momento la discusión en Italia pasa por el uso de las profesiones declinadas al femenino. Por ejemplo la intendente (sindaca) de la ciudad donde vivo es una mujer pero se hacce llamar con el título declinado al masculino (sindaco). O muchas veces se llama "avvocato", "medico" y "architetto" a las mujeres abogadas, medicas y arquitectas, aún existiendo el femenino del nombre.
Estoy de acuerdo con quien sostiene que es evidente que cuando digo "voy a la reunión de padres de la escuela de mi hijo" me refiero a que voy a una reunión dirigida a quién cumple la función de tutor legal del niño. Es obvio que yo soy la madre y puedo ir, que el uso del generico es distinto que la suma de los géneros. Pero también creo que cuando digo "padres" genérico queda oculto el hecho que en esa reuniones no hay nunca "padres" masculino, son todas madres. Del mismo modo cuando decimos "los maestros" estamos claramente hablando de "personal docente", pero lo que no estamos diciendo es que son todas maestras. En cambio, cuando digo "los ministros" estoy efectivamente diciendo que son 18 hombres y 3 mujeres, son 18 hombres y 3 mujeres aunque diga "les ministres". También los "jefes de directorio" suelen ser hombres. Es decir, que el uso del masculino como genérico, nos devuelve una imágen equivocada de algunas realidades.
Claro que si la solución al tema de género fuera el lenguaje inclusivo y si bastara obligar a todos a decir "sujetas" para tener la mitad de "les ministres" mujeres (las mas capaces si es posible), entonces lo haría por ley. Ya se acostumbraría la gente a hablar con las "e", ya soportarían la tremenda imposición. Sería por una buena causa. Pero no es tan fácil.
No estoy de acuerdo con que se vanalice una importante reflexión sobre el género y el lenguaje con la único propósito de ridiculizar el gravisimo proceso por el cual la división social argentina avanza sobre la lengua. Dime cómo conjugas y te diré a quién votas. Cuando no delimitamos estos temas no reflexionamos ni sobre el género ni sobre las estrategias de división social puestas en marcha por el partido político dominante.
No podemos negar que el lenguaje es un producto cultural y un arma poderosa. Nuestros políticos lo saben muy bien. Las estructuras lingüísticas son siempre la expresión de una ideología tanto que se use la A, la E, la O, la @ o😉. El lenguaje es siempre un campo de batalla. Discutir sobre lenguaje y género es muy importante y hacerlo bien es un acto moral. Discutir sobre lenguaje y división social es urgente y hacerlo bien es un acto político. Por favor, elevemos el nivel de la discusión.
*En el caso del aborto si hubo una reflexión social previa pero los modos y los tiempos de la ley fueron el resultado de un cálculo electoral.

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